La medina de Tetuán, guía de arquitectura

La medina de Tetuán, guía de arquitectura

Julio Malo de Molina y Fernando Domínguez
Junta de Andalucía
 
En 1995, la Junta de Andalucía a través de su Consejería de Obras Públicas y Transportes editó “Tetuán, el Ensanche, Guía de arquitectura, 1913-1956”, cuyos autores fueron Julio Malo de Molina y Fernando Domínguez. Aquel  libro recogía todo el proceso de construcción de la ciudad europea a partir de la medina tetuaní, con la descripción de los edificios más singulares, se detallaban los diversos estilos, los arquitectos y sus diferentes planteamientos, los planes de urbanismo que se concibieron para el desarrollo de la ciudad y que conformaron un patrimonio hoy en proceso de restauración gracias a la Junta de Andalucía. Tan interesante trabajo no pudo, sin embargo,  evitar el deslizamiento de algún error como situar la fecha de construcción de la iglesia católica en 1919 o como afirmar que el Banco de Estado de Marruecos se construyó después de la independencia. La edición, naturalmente, era bilingüe.

Ahora la Junta de Andalucía ha editado, con mayor riqueza de medios, contenido literario y profusión fotográfica, y en un soporte de más calidad,  “La medina de Tetuán, Guía de arquitectura”. Se trata de un libro (también bilingüe) donde la medina aparece recogida minuciosamente en su historia, en sus detalles, en el desarrollo de su estructura. En su redacción han intervenido especialistas tan reconocidos como el profesor M’hammad Benabud, Ramón de Torres López,  Mohamed Al-Abdelaui o Carmen de la Torre Ramírez. La lectura del libro nos permite asistir deslumbrados a la  descripción de las murallas, de las puertas que daban  acceso a la medina, seguir el itinerario comercial, artesanal o residencial de la medina, acceder a las famosas mazmorras de Tetuán, desgraciadamente hoy cegadas, únicas en todo Marruecos, pues las que existen (y pueden visitarse) en Mequínez presentan características distintas a las tetuaníes, surgidas de una combinación especial de factores geográficos e históricos. Se nos explica el prodigioso sistema de distribución de aguas con que contaba la medina (el agua de Skundo) y podemos adentrarnos en las deslumbrantes casas señoriales, algunas espléndidamente conservadas y otras en cambio en situación de preocupante abandono; nos es dado disfrutar del recogimiento de las mezquitas y zagüías, perdernos por los mercados, los zocos, los barrios distribuidos por gremios, los baños públicos. Y comprendemos que el trazado de la medina se corresponde con un modo de entender la vida y las relaciones humanas que le concede ese carácter genuino, fascinante y a veces hasta turbador.

El libro, no obstante, presenta algunas lagunas que debieran haber sido expurgadas. En el trabajo del profesor M’hammad Benaboud titulado “La Medina de Tetuán: pasado y presente” se nos dice en la página 42 que “entre los sucesores de Sidi Alí al-Mandari se encontraba el esposo de la Sayida el-Horra”. Y en la página 45  figura que “la mujer del fundador granadino de Tetuán, conocida como la Señora Libre (Sit-al-Hurra)”… ¿Se casó, pues, la hija de Mulay Alí Ben Rachid (fundador de Xauen) con Sidi Al-Mandari, como se dice en la página 45 o con algún sucesor suyo como se dice en la 42?. ¿Y por qué no se ha elegido una sola fórmula de trascripción del nombre de la que fue gobernadora de Tetuán y Xauen?. Por otra parte, en la página 100, la autora del “Itinerario Comercial” no parece tener muy claro lo sucedido con Bab Tut o Puerta de Tánger. Dice nada menos: “Esta puerta (Bab Tut) fue derribada en la década de los cincuenta para facilitar el tráfico rodado en el Ensanche, concretamente el paso del trolebús, y la que hoy podemos contemplar es sólo una pequeña puerta  que se encontraba junto a la ya desaparecida, al parecer una reproducción a menor escala de la destruida”. Esto es sencillamente un disparate. Esa “pequeña puerta” es la verdadera Bab Tut, la que fue erigida por los andalusíes rebelados en las Alpujarras cuando construyeron el barrio Trankat, quizá a finales del XVI o principios del XVII.. Por lo tanto es imposible que copiaran la que en 1808 mandó construir Mulay Soliman perpendicular a la anterior cuando cerró el perímetro amurallado de Tetuán y que en 1958 (siendo Marruecos ya independiente) derribó una incompetente autoridad municipal. La Bab Tut actual, es decir, la de siempre, todos los tetuaníes saben que no fue construida después de 1958 copiando la anterior, cuyo valor artístico era inferior, todo hay que decirlo. La Bab Tut de verdadero valor histórico sigue en pie, afortunadamente. No obstante estos deslices, el libro hará las delicias incluso de quienes no tengan la dicha de conocer un espacio que ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los interesados en adquirir este precioso volumen pueden hacerlo al Departamento de Publicaciones de la Junta de Andalucía, plaza de la Contratación nº 3, 41004 Sevilla,  teléfonos 954 507 500 y 954 507 580; Fax: 954 507 549.

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