UNA VISIÓN REALISTA DEL PROTECTORADO
EJERCIDO POR ESPAÑA EN MARRUECOSPor Mohammad Ibn Azzuz Hakim
Historiador
Y
digo que España no tuvo más remedio que aceptar lo que se le ofrecía,
poniéndola ante el hecho consumado, porque durante el siglo XIX España fue la
única nación europea que defendía la independencia y la integridad de Marruecos
y la soberanía del Sultán, aferrándose a la política del mantenimiento del
“statu quo” en el Mediterráneo occidental.
Primero: que el ejercicio de la verdadera acción protectora de España,
sólo pudo realizarse en un periodo de 28 años de duración, o sea desde el 10 de
julio de 1927, en que los marroquíes depusieron las armas frente a la acción
militar llamada de pacificación, hasta el 7 de abril de 1956, en que España
reconoció la independencia de Marruecos, ya que durante el periodo comprendido
entre 1912 y 1927, España tuvo que hacer frente a una formidable resistencia
armada del pueblo marroquí en el Norte, que rechazaba de plano el protectorado
impuesto al país por el tratado franco-marroquí del 30 de marzo de 1912.
Segundo: que la zona adjudicada a España en el convenio franco-español
del 27 de noviembre de 1912 era parte integrante de lo que se ha dado en llamar
el “Marruecos no útil” y que algunos califican con razón de “chuleta marroquí”.
Se trataba de dos zonas: una situada al norte, la más belicosa del país, y otra
al sur, totalmente desértica, y ambas eran terriblemente pobres, con unos
recursos naturales tan reducidos, tan escasos, que los ingresos del presupuesto
general del Majzen Jalifiano no alcanzaban a cubrir más que la tercera parte de
los gastos; el presupuesto del Gobierno español tenía que aportar el importe de
las otras dos terceras partes, como anticipo reintegrable.
Tercero: que España, a diferencia de Francia, sabía que tarde o temprano
el Protectorado tendría su fin, y por eso la política practicada por ella en su
Zona no tendía a anular la identidad y los valores marroquíes; era una política
fraternal, como correspondía a dos pueblos que han convivido juntos durante
varios siglos de su historia. Prueba de ello es su política sumamente tolerante
con el movimiento nacionalista, con las instituciones religiosas del país, con
la lengua y la cultura árabe, amén de los usos, costumbres y tradiciones, como
tendré ocasión de señalar más adelante.
a)
Que Francia se había quedado con el “Marruecos útil”, o sea la zona más fértil
y de más recursos naturales de Marruecos, que le permitieron hacer lo que hizo.
b)
Que esa obra material francesa se hizo en provecho de los colonos y
explotadores franceses; los moros constituyeron pura y llanamente el
proletariado, clase obrera desconocida en el Marruecos anterior al
Protectorado.
c)
Que esa obra material francesa fue acometida teniendo en cuenta que Marruecos
constituía el pilar del Imperio Norteafricano francés, donde los franceses eran
los amos y los moros a lo más que podían aspirar era su integración como
ciudadanos de segunda clase en la Unión Francesa.
Dicho esto paso a enumerar las realizaciones llevadas a cabo por España
en Marruecos y que los detractores de esa obra silencian o a lo más minimizan.
Como no había ninguna vía de comunicación moderna, creó una red de
carreteras y pistas, que es prácticamente la misma que existe hoy día.
Construyó dos vías férreas normales entre Tetuán-Ceuta y Larache-Alcazarquivir,
y una vía estrecha que enlazaba Río Martín con Tetuán, Lauzien y Zinat.
Organizó el transporte público de viajeros y mercancías.
Como no había puertos, creó los de Arcila, Alhucemas y Yebha.
Protegió la riqueza forestal trazando un plan de repoblación y
explotación racional de la misma.
Puso en explotación algunas minas e impulsó la de hierro y plomo de
Segangan.
Habilitó perímetros de colonización en el Lucus y Zebra, adjudicando los
lotes con derecho al acceso a la propiedad a favor de españoles y marroquíes
por igual.
Construyó miles de edificios oficiales para oficinas, tribunales,
prisiones, reformatorios, asilos, escuelas, institutos, bibliotecas,
hospitales, enfermerías, centros médicos, consultorios pecuarios, pósitos agrícolas,
mercados, mataderos, etc...
Dotó de luz eléctrica a las ciudades y puso grupos electrógenos en los
núcleos urbanos.
Creó el servicio de correos, dotándolo de unos sellos cuyo valor
artístico y filatélico supera a los de muchos países modernos.
Para llevar a cabo esta ingente labor puso en marcha dos planes
generales de obras públicas en 1928 y 1940.
España organizó la sanidad moderna, construyó hospitales, enfermerías,
dispensarios, consultorios médicos, laboratorios, farmacias en todas las
ciudades. El sanatorio antituberculoso de Ben Karrich era el único existente en
todo Marruecos.
La
asistencia médica y hospitalaria era gratuita para todas las clases sociales
marroquíes.
También era gratuita la asistencia agro-pecuaria en las cabilas.
Arabizó la enseñanza marroquí en todos sus grados.
Declaró obligatoria la Enseñanza primaria marroquí.
Modernizó la Medarsa Luqas, que era una facultad religiosa.
Estableció planes de estudios para la enseñanza oficial y privada.
Autorizó la creación de escuelas e institutos de enseñanza privada
primaria y secundaria.
Instituyó libros de texto en árabe para todos los grados de la enseñanza
marroquí.
Creó la Fiesta del Libro Árabe y la del Árbol.
Instaló cantinas y comedores escolares.
Creó el Bachillerato marroquí, en árabe, y el Bachillerato
hispano-marroquí, cuyos diplomas eran reconocidos en los países árabes.
Constituyó el Consejo Superior de Enseñanza Islámica.
Creó las escuelas normales de magisterio, masculino y femenino, que eran
las únicas que habían en todo Marruecos.
Creó la Escuela Politécnica para carreras
medias, tales como peritos administrativos, comerciales, agrícolas, ayudantes
de minas y de veterinaria, aparejadores, practicantes, comadronas, enfermeros y
enfermeras, sanitarios.
Creó las residencias de estudiantes marroquíes en El Cairo, Granada y
Madrid. Concedió becas para cursar estudios en Egipto y España. La Ciudad
Escolar de Tetuán era un núcleo de la futura universidad marroquí.
En el campo cultural
Creó la Junta Superior de Historia y Geografía de Marruecos; el
Patronato de Investigación y Alta Cultura de Marruecos; la Junta Superior de de Monumentos artísticos
e históricos; el Instituto General Franco de Investigación Hispano-Árabe, en
español; el Instituto Muley Hassán para la investigación, en árabe; la
Biblioteca General del Protectorado con las dos secciones, española y árabe; la
Hemeroteca General, también con dos secciones; el Centro de Estudios
Marroquíes, que era una especie de facultad; la Escuela Superior de Bellas
Artes; la Escuela de Artes y Oficios Marroquíes; el Conservatorio de Música con
las secciones española y árabe; el Archivo Histórico Marroquí; el Archivo
General Jalifiano.
Creó el premio anual “Marruecos” para la investigación histórica, en
español, y el premio “Magrib” para la investigación en árabe.
Creó la revista “Tamuda” para la investigación hispano-árabe.
En el
campo benéfico-social
Concedió gratuitamente semillas y fertilizantes, así como plantas para
los pequeños agricultores marroquíes.
Construyó bloques de casas baratas con alquiler módico.
La
Caja General de Crédito concedía préstamos con un interés del tres por ciento
para la construcción de viviendas, la industria, la agricultura y la pesca.
Hemos dicho que la Enseñanza marroquí fue arabizada en su totalidad, de
manera que el idioma español se limitaba a las clases de lengua y literatura
españolas.
Se
toleró el uso del árabe con caracteres latinos en el telégrafo.
Los municipios funcionaban en español y árabe a la vez.
Las dependencias del Protectorado se relacionaban con los marroquíes en
árabe.
En el campo religioso
Fomentó la institución del Habús, dotándola de un Ministerio autónomo en
el que no intervenían las autoridades españolas para nada, ya que los Nuddar
(veedores) de las ciudades y cabilas dependían directamente del ministro
marroquí, que estaba asistido de un Consejo General Habús formado por
representantes de las cinco regiones de la Zona.
Se
construyeron y restauraron miles de mezquitas y santuarios; se atendió
debidamente a los cementerios musulmanes. España concedió subvenciones para la
peregrinación a La Meca, habilitando para ello el transatlántico “Marqués de
Comillas”.
Fomentó la enseñanza coránica en todos sus
grados, creando, además, el Instituto Superior de Enseñanza Islámica. Organizó
las instituciones religiosas de Bu Muaret y Ukil el Golab.
En el
campo de la Justicia
Organizó las funciones de Mufti, Adul, Ukil.
Dictó un código para la Justicia Majzeniana ejercida por los Bajaes en
las ciudades y los Caídes en las cabilas.
No
favoreció en absoluto la existencia de la justicia consuetudinaria (el Aorf)
practicada tradicionalmente por la yemáas de las cabilas bereberes y que en la
Zona de Protectorado francés había sido legalizada por el Dahir Bereber del 16
de mayo de 1930.
En el
campo municipal
Creó las juntas rurales de fracción de cabila correspondiente.
Las Yemáas tradicionales de las cabilas sólo tenían atribuciones
vecinales, tales como la labranza y el pastoreo.
En el
campo laboral
En el
campo económico
España impulsó la creación de miles de industrias, entre las cuales la
fábrica de papel de Benet (Papelera de Tetuán) era la única de su clase
existente en Marruecos.
Reglamentó la caza y la pesca. Protegió debidamente la artesanía
marroquí, procurando que conservara su antigua organización gremial, con un
síndico a la cabeza de cada gremio, que dependía del Almotacén.
En el
campo de la propiedad
Creó el Registro de la Propiedad Inmobiliaria, para evitar el fraude que
se cometía con las mulquías falsificadas. Reglamentó la expropiación forzosa
por causa de utilidad pública, indemnizando a los propietarios con el justo
valor de sus propiedades.
En el
campo administrativo
Dotó a la Zona de un presupuesto general del Majzen que se promulgaba
anualmente.
Creó el Boletín Oficial de la Zona, que en sus ediciones española y
árabe publicaban todas las disposiciones promulgadas; los boletines de los
Ministerios de Justicia islámica y del Habús, ambos en árabe solamente.
La
espina dorsal del personal del Protectorado lo constituía el Cuerpo General
Administrativo, en español; el Cuerpo del Cuttab, en árabe, y el cuerpo de los
funcionarios y empleados municipales.
Dictó un estatuto general de la Función Pública y otro de los
funcionarios y empleados municipales.
Reglamentó el régimen de clases pasivas para todos los funcionarios,
españoles y marroquíes. Dotó a los funcionarios de la Zona de una asociación
mutuo-benéfica, y a los municipales de un montepío.
Creó escalafones para todos los cuerpos de la Administración, en los que
el ascenso se hacía por riguroso orden de antigüedad.
El
acceso a los puestos administrativos se hacía por concurso u oposición, en los
que participaban españoles y marroquíes por igual.
Los funcionarios marroquíes percibían el mismo sueldo que los españoles.
En
la Administración y la Enseñanza se respetaban por igual las festividades
españolas y marroquíes.
España instituyó la Fiesta del Trono del
Sultán y del Jalifa que tenían lugar el 18 y el 8 de noviembre,
respectivamente, de todos los años.
Dispuso que la bandera marroquí ondeara junto a la bandera española en
los edificios oficiales y particulares.
Creó la bandera mercantil marroquí, así como las banderas y estandartes
marroquíes de las Mehal-las y la Mejaznía armada.
Creó las Mehal-las jalifianas como fuerzas armadas genuinamente
marroquíes, y la Mejaznía armada como una especie de Guardia Civil, cuyos
mandos eran españoles y marroquíes.
Los agentes de la Policía hacían el servicio de calle en parejas
formadas por un español y un marroquí.
En el
orden familiar
En el
campo nacionalista
Franco, al tiempo que prohibía los partidos políticos en España,
autorizó la fundación del Partido Reformista Nacional y el de la Unidad
Marroquí.
También autorizó la fundación de periódicos y revistas nacionalistas, en
idioma árabe, que no estaban sujetas a la censura que se practicaba en España
con la prensa nacional.
Cuando en España estaban prohibidas las manifestaciones públicas, los
nacionalistas organizaban manifestaciones que generalmente eran pacíficas y
tenían por objeto protestas contra la represión ejercida por Francia contra los
nacionalistas de su Zona de Protectorado.
El
reglamento sobre el derecho de asociación autorizaba la fundación de toda clase
de asociaciones marroquíes, aunque fueran de carácter nacionalista, como lo fue
la Asociación de Estudiante Marroquí.
Y
por último, he de hacer mención a un caso único en la historia de los pueblos
protegidos o colonizados. Me refiero al hecho de que la Zona de Protectorado
español estuvo representada en el seno de la Liga Árabe por dos destacados
nacionalistas, pertenecientes al Partido Reformista Nacional, cuando todos los
miembros de dicha Liga eran representantes de estados árabes soberanos.
España no practicó, como lo hizo Francia, una política bereber tendente
a segregar las cabilas bereberes del resto del pueblo marroquí, ya que cuando
Francia creaba tribunales consuetudinarios y escuelas bereberes a base del
idioma francés, España creaba tribunales cheránicos y escuelas coránicas en las
cabilas de origen bereber.
España prohibió toda clase de discriminación racial, religiosa o
política, por lo que no hubo en su Zona de Protectorado, como lo hubo en la
francesa, carteles que prohibían el acceso de los “moros” y los perros a
determinados lugares públicos, tales como cines, teatros, casinos,
restaurantes, cafés, hoteles y pensiones.
En
resumen, el Protectorado Español no trató de españolizar, sino de modernizar la
vida marroquí, en todas sus manifestaciones, pero sin atentar a los usos,
costumbres y tradiciones del país.
Y es porque el ejercicio de la acción protectora de España en Marruecos no podía ser otro que el practicado por un pueblo, el español, unido al marroquí por lazos de índole varia: raciales, sociales, culturales, fraternales, producto de la convivencia de ambos pueblos vecinos, cuyas historias se confunden y se interfieren, tanto que a veces se tiene la sensación de que se trata de la historia de un solo país cuyas dos mitades están situadas al norte y al sur de un brazo de mar, que más que estrecho que separa es río que une a dos pueblos que están obligados –no digo condenados- a entenderse, y no cabe duda de que les anima el deseo de entenderse. Quiera Dios que así sea para siempre jamás.